Su verdadero nombre es Cofradía
del Santísimo, del Arcángel San Gabriel
y de Nuestra Señora de la Esperanza. Es la más
antigua de Calanda. Sus orígenes se remontan
a 1574, conociéndose el Breve hecho por Paulo
V, el 3 de noviembre de 1606, así como un Decreto
de la Sagrada Congregación dado en 15 de febrero
de 1608, por el que hace participe a la cofradía
del Santísimo de Calanda de todas las gracias
y privilegios concedidos a la cofradía de Minerva
en Roma.
A lo largo de sus más de 400 años de
existencia, los estatutos y ordinaciones de la antiquísima
cofradía sufrieron muchas renovaciones, adaptando
su reglamentación a la época. En 1786
se formalizan de nuevo las constituciones “tomando
de las antiguas las que se entendieren convenientemente
y para que se cumplan con el mayor celo para la conservación
de la cofradía”. Estas renovaciones estaba
mandados en los Decretos de Santa Visita pastoral extendidos
en 18 de mayo de 1776 por el Sr. Arzobispo de Zaragoza,
don Juan Saénz de Buruaga, y en 2 de octubre
de 1777 por el Dr. D. Ramón Pignatelli de Aragón
y Moncayo, Canónigo de la Catedral de Zaragoza.
Otras renovaciones conocidas fueron la que se realizaron
en 1820 y la que se hizo en el año 1926 que han
regido casi hasta nuestros días. El último
cambio de estatutos, en la que la Cofradía se
adapta a lo establecido en el Código de Derecho
Canónico, fue aprobado el 30 de abril de 2004,
por el Arzobispo de Zaragoza, monseñor Elías
Yanes.
Según las antiguas reglas que regían
la Cofradía pertenecían a ella todos los
habitantes de Calanda y estaba gobernada por un Mayoral,
asesorado por 33 hermanos que se les denominaba electos.
Tenían que ser de probada religiosidad y feligreses
de la parroquia. Los hermanos electos sólo se
renovaban por muerte, y entre las obligaciones que imponían
esta austera cofradía era la de “ montar
el Monumento, buscar doce pobres del pueblo para participar
en el Lavatorio, cuidar del aseo y altar de la capilla
del Santísimo, proporcionando el aceite necesario
par alumbrar la lámpara, llevar hachones en la
ceremonia del Descendimiento, sacar la procesión
del Santo Entierro del Señor, llevando cirios
encendidos, y las de Viernes Santo, Cuasimodo y Corpus”
, siendo otra de las obligaciones de los hermanos la
de “ asistir a todos los entierros y proporcionar
paño y tumba (sudario y sepultura) a los pobres
que muriesen en la Villa y no se les cobrará
merma de cera en las exequias”. La cofradía
contaba con Prior Eclesiástico, limosnero, ciriero,
archivero y tesorero.
Hoy en día los nuevos estatutos han derogado
las antiguas ordinaciones venidas en desuso, aunque
todavía conservan reglas peculiares, como que
los hermanos tendrán que ser varones casados,
formando la junta directiva 33 electos. Los hermanos
de la Cofradía del Santísimo deben acompañar
al sacerdote en los entierros que tienen lugar en la
población.
Desde el siglo XVII esta cofradía se encarga
de la guardia romana, denominada “putuntunes”,
siendo obligación del Hermano Mayor de conservar,
arreglar y disponer de los trajes y armaduras de la
guardia y de proveer la manutención de los mismos
durante los días de Semana Santa. La cofradía
tiene en un local anejo del templo del Pilar, que dan
a la calle Virgen del Carmen, el cuartico que sirven
como cuartel de los “putuntunes, donde se preparan,
visten y descansan de las ocupaciones propias de sus
servicios.
El paso titular de la cofradía es el Sepulcro,
formado por un ataúd de cristal, con el cuerpo
yacente de Jesucristo. El paso fue destruido en la guerra
civil, siendo construida en 1943 una peana nueva, por
los carpinteros Hnos. Soler, ( “los Conejicos”)
y adquirida la talla del Cristo yacente en el mismo
año en Olot, cooperando en su compra todo el
pueblo.
El habito de la cofradía es túnica de
paño negro con tercerol a la cintura del mismo
color y cíngulo morado. Los capítulos,
presididos por el Prior Eclesiástico, se celebran
en la sala capitular de la parroquia, comenzando las
sesiones con el rezo del padrenuestro.
El estandarte es de finales del siglo XIX y sobre una
tela blanca está grabado el cáliz y un
sol dorado.
Esta cofradía organiza la procesión del
Santo Entierro que sale en la mañana del Sábado
Santo. Al final de la procesión tiene lugar en
la plaza mayor el auto sacramental del sellado del Sepulcro
con la “riña” de los putuntunes.
La cofradía del Santísimo celebra el
almuerzo de hermandad después de la procesión
de los Comulgares, el domingo de Cuasimodo, una semana
pasada la Pascua. Esta procesión data de tiempo
inmemorial y en ella se lleva la comunión a los
enfermos del pueblo. En las casas donde hay personas
delicadas de salud que quiere comulgar es costumbre
que la procesión se pare, y que suban a la vivienda
el párroco que da la comunión, acompañado
del Alcalde, el Juez y el Mayoral del Santísimo.
Estos últimos confortan al enfermo en su dolor
y le ofrecen la solidaridad de todo el vecindario.
La hermandad del Santísimo está profundamente
arraigada en la localidad y es la cofradía madre
de todas las demás. No tiene banda de tambores
y cuando tiene que participar en algún evento,
es arropada por tamborileros de todo el pueblo.
Todos los calandinos que han obtenido el reconocimiento
de Tambores Nobles por la Ruta del Tambor y del Bombo
han pertenecido ó pertenecen a la Cofradía
del Santísimo, Andres Aznar Bosque, de tan grato
recuerdo, el primer Tambor Noble que dio la Ruta en
La Puebla de Híjar, y los que perviven, Antonio
Royo Albesa, otorgado en Calanda en 1987 y Francisco
Navarro Serred, concedido en Samper de Calanda, en 1999.
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