Calanda, formada por antiguas culturas,
estuvo poblada por iberos y celtas, así como
por los romanos, visigodos y árabes, dejando
todos ellos numerosas huellas y vestigios de un esplendoroso
pasado.
En el casco urbano se levantó un castillo cristiano
que se alzaba en el cerro más alto de las edificaciones.
El pueblo, convertido en una fortificación, estuvo
separado del núcleo morisco por diferentes puertas,
habitando estos el barrio de las Cantarerías
donde floreció una cultura popular, destacando
la alfarería y los oficios artesanos.
Es en 1119 cuando Alfonso I el Batallador reconquista
Calanda, otorgándose la primera Carta Puebla
que data de 1360
Durante muchos años cristianos y moriscos convivieron
en paz y en beligerancia hasta que estos, por las fuertes
discrepancias religiosas, fueron expulsados definitivamente
de España. De Calanda salieron en 1610, siendo
esta la causa que quebrara en el pueblo la agricultura
e industria, paralizándose el comercio y toda
la actividad económica. Además con la
marcha de los moriscos quedó despoblado el núcleo
urbano.
Los árabes nos legaron el actual trazado de
la red del sistema de riegos, las acequias y acueductos.
Igualmente no dejaron los alfares y una rica denominación
de usos y modos agrícolas.
En 1628 el rey Felipe IV otorga la segunda Carta Puebla,
"en que se da tierra y casa en posesión
a todo aquel que quiera habitar la villa, así
como libertad para emprender cualquier otro trabajo
ganadero o artesanal en beneficio y para la prosperidad
de Calanda". Además la Carta Puebla
regula el gobierno y administración de la villa.
En 1640, tiene lugar un hecho muy significativo que
marcará profunda huella en la vida religiosa
de Calanda. Miguel Pellicer Blasco, un vecino que sufrió
un accidente laboral al que tuvieron que cortarle una
pierna en el Hospital de Gracia de Zaragoza, decide
regresar a Calanda. En la noche del 29 de marzo de 1640,
cuando sus padres antes de acostarse entran al aposento
de su hijo, ven como por debajo de la manta aparecen
dos piernas. Alborozados despiertan a Miguel que a duras
penas puede caminar. Conocedor el pueblo del portentosos
suceso acuden a la casa de Pellicer y la autoridad eclesiástica,
alarmada por el suceso, decide iniciar un proceso. Tras
una exhaustiva investigación, la Iglesia se pronuncia
el 27 de abril de 1641, declarando el hecho como Milagro.
Los siglos XVIII y XIX fueron muy agitados por las continuas
luchas en todo el país y que naturalmente hacen
mella en Calanda, la guerra de Sucesión, la guerra
de la Independencia y las guerras carlistas.
Los títulos que tiene la Calanda son de Muy
Noble, Muy Leal y Fidelísima Villa.
Tres hijos de Calanda alcanzaron fama universal, Gaspar
Sanz, compositor de música de guitarra en el
siglo XVII, Miguel Pellicer, el cojo del Milagro y Luis
Buñuel, genial director de cine.
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