Este patético estandarte ha salido siempre en la procesión del Pregón y el pueblo lo denomina como la “mortiseca”.

Su presencia en el desfile procesional parece ser que proviene de los Carmelitas Descalzos que dejaron su impronta en las celebraciones de Semana Santa. Estos frailes fundaron en 1680 el convento del Desierto, rigiéndose por unas reglas muy severas, donde vivían una exaltación de la Pasión y Muerte del Señor, propia de la mentalidad de aquellos siglos, que ellos asumían en su austera vida, teniéndola siempre presente.

En una de las paredes del refectorio del Convento, aunque muy difuminadas por la erosión de las lluvias, se puede apreciar una procesión en la que aparecen varios frailes, portando un penitente un guión muy parecido al actual, un paño negro con un esqueleto que lleva una guadaña y que representa la muerte-