Merece la pena dedicar una visita detenida por Calanda, donde existen mas cosas que tambores y bombos.

Es necesario descubrir nuestros bellos rincones, recorrer las calles y recoletas plazas, conversar con los vecinos y empaparse del aroma especial de esta tierra. Calanda es un pueblo hospitalario, donde conviven distintas nacionalidades y culturas que le dan un ambiente cosmopolita.