Siguiendo el itinerario por el núcleo urbano, y dentro del entorno religioso, nos encontraremos con el templo del Pilar que se levanta en lo alto de un pequeño cerro. La importancia de este lugar, radica en que en una de las capillas, adosada a una de las casas colindantes, tuvo lugar el 29 de marzo de 1540 el famoso Milagro en la persona de Miguel Pelllicer, precisamente la casa mencionada se ha convertido en Museo dedicado a todo el proceso del Milagro con abundante material biográfico.

Bajando deltemplo del Pilar nos encontramos la plaza Mayor que se convierte en Semana Santa en arranque y punto final de los redobles. En la plaza está la lglesia Parroquial de la Esperanza, construcción barroca del siglo XVIII.

Siguiendo la línea de edificios religiosos debemos destacar la ruta de las ermitas distribuidas por todos los barrios del pueblo, la de Santa Bárbara, San Blas, la de la Virgen del Campo, San Roque, Santa Agueda y la más antigua, la del Humilladero.

Pero en las calles de Calanda se pueden encontrar edificios de estilo renacentistas, como la Casa de la Villa, luciendo en su fachada lateral frescos de estilo rococó, pintados en 1704, dedicados a los ilustres hijos del pueblo, como D. Francisco Cascajares. En el despacho de la Alcaldía se guardan archivados los documentos más importantes de la Villa, la Carta Puebla de 1360, el proceso del Milagro y el protocolo de Mazaleón de 1640, el primer libro sobre el tratado de la guitarra española de Gaspar Sanz y otros documentos de gran importancia histórica.

Los edificios civiles más sobresalientes se encuentran en las calles que desembocan en la plaza Mayor, así tenemos la Casa solariega de Allanegui, la de Gasca, Ram de Viu, Sancho lzquierdo y otras con sus sillares de piedra y escudos heráldicos. Frente a la Parroquia se alza la Casa Buñuel, gran edificio obra del arquitecto aragonés Ricardo Magdalena.

El visitante no puede pasar por alto uno de los lugares más peculiares de Calanda, como es la Nevera de Crespo. Edificación construida en el siglo XVI, un espacio dedicado a la conservación de la nieve, tan fundamental en la historia económica y social de nuestros antepasados para la producción del hielo. La nevera, que se encuentra en perfecto estado de conservación, asombra por sus naves laterales y su elevada cúpula central.

Saliéndonos del casco urbano tenemos dos grandes construcciones de la arquitectura hidráulica, el viaducto de Los Arcos, levantado sobre los pilares de un puente árabe y el acueducto-viaducto del Puente Nuevo, construido en 1787 sobre el río Guadalope.

Aguas arriba del Guadalope está el Pantano donde se celebran concursos de pescas y deportes acuáticos. Y subiendo todavía más, veremos los arcos de la carra, la presa destruida de Villanueva de 1788 y los Fontanales, emblemático capricho de la naturaleza.